AMANDO MI ÚTERO/ DESTRUCCIÓN Y TRANSFORMACIÓN

POR LINDSAY MARTÍNEZ



“Había llegado la hora de la destrucción y con ella la transformación y liberación”

Amasai



La renovación era el anhelo latente de poder vivir en plenitud, pero ¿cómo podría nacer algo nuevo de algo que estaba tan dañado y en colapso constante?


En un proceso de sanación femenina la transformación va de la mano del amor; el amor que destruye lo viejo, destruye aquello que ha permanecido estático y lastimando constantemente; destruye con el objetivo de renovar el universo, la plenitud, el placer, la vida.


Al estudiar sobre arquetipos me encontré con una deidad sorprendente en la cultura hindú, “la diosa Kali”, es la diosa más poderosa relacionada con el proceso de cambio dentro de los arquetipos de transformación interna. Para entender este simbolismo, es importante saber que ella representa uno de los tantos aspectos femeninos de la divina madre Tierra, en particular en su rol natural destructor- transformador.


Muchas veces pesamos o asumimos que la destrucción es mala, le damos una conotación negativa, la vemos como el fin de las cosas; sin embargo, en la cultura hinduista, no es así. Todo funciona por ciclos. La destrucción es necesaria para un nuevo comienzo; su significado, en realidad, es la liberación.


Cuando decimos que Kali es una diosa destructora de demonios, nos referimos a los demonios de ignorancia, de lo dañino, de la maldad, de los apegos, de la ilusión. En realidad, a pesar de ese aspecto tan temible que aparece en las imágenes, Kali, para los hindúes, es una figura que representa, amor incondicional, perdón, liberación, consuelo y despertar.


Entender la destrucción desde esta cosmovisión tan diferente a lo que yo creía vino a dar claridad a mi vida y ganas de tomar este arquetipo como propio, hacerlo realidad en mi vida, poder dar por cerrado el ciclo de dolor, malestar, impureza, culpabilidad, repudio y apegos por la violencia sufrida en el pasado, por cerrar y destruir las secuelas de dolor y deshonra vividas; empezar a cambiar el proceso mental de víctima y ahora volverme dueña de las circunstancias y no una pieza más que no tiene decisión. Había entendido que mi agresor había dedicado tanto tiempo en dañarme la vida que lo mejor que podía hacer por mi misma era empezar a vivirla en plenitud, transformación y liberación.


La destrucción de este ciclo en mi vida se acompañó de la técnica del perdón, la eliminación del daño a través del amor, empezar a reconstruirme en amor propio, reconstruir mi imagen personal, reconstruir mi mentalidad, reconstruir mi forma de alimentarme y cuidar de mi cuerpo, reconociendo que nadie puede cuidarme más que yo misma y nadie puede dañarme más de lo que permita. Hoy pienso que no fui yo quien encontró el arquetipo de Kali, sino que fue ella quien me encontró. “El maestro aparece cuando el alumno esta listo”. Había llegado la hora de la destrucción y con ella la transformación y liberación a través de la reconstrucción y el inicio de un nuevo ciclo.



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