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CUENTOS DEL CIELO PARA NIÑOS Y NO TAN NIÑOS

Actualizado: 4 ago 2022

Dos de tres...


La magia del cielo: De Bambúas y otros osos

por Alejandra Ledesma


Hoy volví a estar en el mundo de algodón, sólo que, en otra región. Describiré lo mejor que pueda lo que vi y la emoción que sentí, incluso la que ahora siento al contarlo.

Hoy, nuevamente decidí creer y me dejaron entrar de nuevo en su mundo, y fue hermoso ver como las mismas nubes se reflejan en el lago que se forma en el cielo.


El lugar que voy a describir hoy es un poco diferente al que conté el otro día, aquí no hay campos de algodón ni mar, aquí hay un gran lago luminoso lleno de peces de luz y junto a él, un bosque de árboles pachones y consentidores.

¿Y sabes quiénes viven ahí?, ¡miles de osos de algodón!, blancos, rosas, azules, verdes, morados y amarillos, unos más grandes, unos más traviesos, unos más risueños, otros que pasan mucho tiempo meditando y otros más, mandando besos.


Los blancos son los más traviesos porque son los que mejor se “camuflajean” o se confunden entre las nubes y cuando menos te lo esperas y sin darte cuenta, ya están al lado de ti, abriendo sus ojitos tiernos y ¡Fiiuu!, te asustan y se van corriendo riéndose de su travesura.


Los rosas los verás jugando cartas la mayor parte del tiempo, están tan concentrados que jurarías que están a punto de cerrar el negocio de su vida. Cuando ganan el juego, les salen polvitos mágicos debajo de los brazos, pero cuando pierden les sale vapor de las orejas. ¡Jajaja!, deberías de verlos, es muy divertido.


Los osos azules, la mayor parte del tiempo están en el lago jugando con los peces de luz y mojándose entre ellos, y no se diga cuando llega a pasar otra balsa al lado de ellos, pues empiezan a mojarse todos hasta que quedan escurridos como perritos mojados.


Los osos verdes se la pasan trepados en los árboles comiendo una ensalada mágica que los relaja y los pone contentos, por lo regular los encuentras pintando o bailando en las ramas más delgadas de los árboles, incluso ayer los oí que están organizándose para formar un grupo de reggae y tocar los viernes por la noche.


Los osos morados siempre los verás inventando cosas, algunos leen mucho, otros hacen objetos raros que después se enterarán para qué funcionan. A otros los verás declamando hermosas poesías en medio del bosque y a otros sólo les gusta hacer crucigramas.


Los osos amarillos son los más versátiles, pues los puedes encontrar en cualquier parte, incluso conviviendo con todos los demás; en los árboles, en los lagos, dentro de las casas, bailando al lado de los poetas, jugando cartas, cocinando, escribiendo en las copas de los árboles, tocando los tambores con el grupo de reggae o simplemente recostados tomando el sol.

Lo que más los caracteriza, es que les gusta mucho platicar con los demás, escuchan y escuchan y hablan poco. Por lo regular siempre los verás sonriendo con un brillo muy peculiar en los ojos. También les gusta mucho jugar con los niños y con los “Bambúas”, que son una especie de mascotitas que siempre están jugando con todo lo que se mueve, incluso a veces hay que darles un jalón en la cola para que se están quietos.

Lo más bonito de los Bambúas es que siempre están contentos, todo lo ven como un juego y cuando alguno de los osos está triste, les insisten para jugar hasta que les sacan una sonrisa y terminan jugando con ellos.

Y si aún se siguen sintiendo tristes, también están los árboles Pachones y consentidores que saben detectar cuando están mal y ellos mismos los suben a lo más alto y los abrazan con sus ramas.

A veces, cuando yo estoy triste, me imagino que estoy en uno de ellos y todo se vuelve mejor. Así que si un día estás triste o medio achicopalado te remiendo que te sientes cerca de un árbol, si puedas tocar sus raíces con tus pies mejor, y le pidas que te abrace con sus ramas. Aunque este árbol no será de los que están acá arriba, te aseguro que sentirás como te ayuda a limpiar tu tristeza. Y si no funciona, pues ya descaradamente ¡abrázalo! Eso siempre funciona.


De este lado del sol no hay haditas, sólo osos de algodón y Bambúas, pero de vez en cuando organizan torneos de almohadazos con nubes y se reúnen todos en el bosque, en la copa más alta a disfrutarlo.


Y así es como una vez más te traigo un poquito de aquellos pedacitos de cielo que puedes ver cuando te subes a un avión, o también cuando te recuestas y a través de tu imaginación decides viajar hasta ahí.


Lo más lindo es que cada vez que te atreves a CREER, también encuentras cosas maravillosas dentro de ti, de esos mundos tan sutiles de algodón, que cada vez que los visites se quedará un pedacito de ese algodón en tu corazón.


Alejandra Ledesma es publicista de profesión, terapeuta Gestalt y maestra de meditación por vocación. También es terapeuta holística y estudiante de Tanatología.

Acompaña en proceso terapéutico y en meditación a niños y adultos, con una especialidad de enfoque Gestalt en niños y una certificación de meditación para niños en la Academia Prema.

Cuenta con diferentes subespecialidades de: desarrollo humano, trauma, trabajo con síntomas, mindfulness y una maestría en enfoque Gestalt.

Es fundadora de Daluzaá, terapias, talleres y meditación, donde imparte diferentes cursos y talleres a grupos privados, familias, en el sector educativo y empresarial, además de dar terapia en consulta privada y acompañamiento en duelo a adultos y niños.

Puedes contactarla en Facebook: @Daluzaa, Mail: alejandra@daluzaa.com o www.daluzaa.com


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