Meditación y Mantra /Observación y Presencia

POR FERNANDA BARROSO



En este tiempo entre textos, hemos sido invitados a observarnos sin juicio y sin expectativa. ¿Cómo han sido tus pensamientos, emociones y acciones? ¿Has modificado alguna de estas cosas en ti?

Más allá de recriminarnos o felicitarnos por lo realizado o no, lo más útil para nuestro proceso y nuestro camino es la observación. Como comentamos anteriormente, observar nuestro entorno, lo que nos sucede, pero en especial observarnos a nosotros en ese ambiente, nuestras reacciones o mejor aún, nuestras respuestas.


Y bien, ahora que nos hemos estado observando, que este ejercicio ya es cada vez más natural, más cotidiano, con mayor conciencia, te invito a practicar la respiración consciente. Algunos minutos, a veces tan solo 5 minutos de presencia, de atención plena en la respiración, nos pueden ayudar a regresar al aquí y el ahora calmando nuestra ansiedad o estrés. Estos minutos nos dan presencia. Este ejercicio de respiración es una herramienta muy útil para seguir en el camino de crear un círculo virtuoso. Por ello, antes de que platiquemos del círculo virtuoso, quiero dejarte aquí un ejercicio de respiración consciente, que quizás ya se haya comentado, hayas revisado o te hayan propuesto. Quizás ya lo conozcas, pero pocas veces los hayas practicado. Pruébalo, si te funciona, adóptalo como rutina.


Toma asiento en una silla cómoda o en el piso si te es posible. Tu postura de meditación de ser factible según el lugar dónde estés en ese momento (recuerda que puedes hacer este ejercicio tantas veces al día como lo necesites) En cualquiera de ambas posturas, procura que tu espalda esté erguida y separada de cualquier respaldo o pared. Asegúrate de no tener interrupciones al menos por 5 minutos. Este tiempo es para ti. Observa tu entorno, toma conciencia de lo que ves, oyes, sientes, hueles… Y ya sea con ojos cerrados, entreabiertos o abiertos, centra tu atención en tu respiración. Inhala en tres tiempos, sostén la respiración tres tiempos, exhala en tres tiempos, quédate sin aire durante 3 tiempos y comienza nuevamente, inhalando, reteniendo, exhalando, vaciándote. Si tres tiempos son poco o mucho para ti, ajusta en menos o más tiempos. Lo importante es lo que está bien para ti. Que te sientas cómodo en el ejercicio y que te encuentres presente. Puedes poner un temporizador por 5 minutos o hacerlo cuantas veces sea cómodo para ti. Al terminar, inhala profundo, exhala y agradece tu presencia. Continua presente en tu vida.


He aquí un concentrado de lo que hemos estado haciendo: Sentarnos a meditar a nuestro ritmo, a nuestros tiempos practicando la observación de nuestro cuerpo físico, nuestro cuerpo energético, nuestro presente. Observación. Que al salir del safu viene la práctica de mantenernos en esa observación de nosotros mismos, nuestras emociones, pensamientos y acciones. Solo eso. Observar.

Ahora estamos practicando la respiración consciente; esta práctica que nos regresa al momento presente, brindándonos claridad de pensamiento y emoción para un mejor actuar. Respirar.


Como puedes notar, hemos comenzado ya desde hace meses una rutina que nos ejercita y nos prepara para una mayor y mejor presencia de nosotros en nuestra vida. Aquí. Ahora.


Presencia y conciencia que nos ponen las manos la posibilidad de decidir. Y este decidir nos permitirá responder ante el entorno y algún día quizás solo fluir y gozar.


Practiquemos pues dentro y fuera del safu observación y respiración para una vida con presencia.


Namasté.

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