UN MEJOR DÍA QUE AYER

por Lindsay Olivia Martínez Sánchez


Y un día amaneces y todo ha mejorado un poco; el aire se siente menos pesado, la respiración es mas ligera, el cuerpo duele un poco menos, la vista se agudiza y puedes empezar a notar el brillo del sol. El tacto regresa y se te eriza la piel, el oído se abre y empiezas a notar la voz de la gente al pasar y la voz dentro de ti que te da la bienvenida nuevamente.


Caminas y vuelves a sentir tus pies tan firmemente plantados sobre el piso como si tuvieras cuatro piernas en equilibrio y reconectando con la tierra.


Un día amaneces y la mente esta más presente contigo, el corazón vuelve a sentir esperanza y los ojos empiezan a destellar un brillo particular pues la luz dentro de ti sale por ellos.


Tus palabras se vuelven amables y ligeras porque todo lo que es verdadero es ligero; el peso de las cargas se ha disminuido y sabes que aún falta camino por recorrer; sabes que, con cada paso, vas dejando cosas que ya no ocupas o que ya no son de utilidad y también, con cada paso vas avanzando a donde quieres llegar. La diferencia de ésta a las otras ocasiones es que hoy reconoces que la meta no es el futuro, la felicidad esta en el camino, esta aquí, esta ahora, como el poema de Konstantino Kavafis que dice:


ÍTACA


Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. Ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni al salvaje Poseidón encontrarás, si no los llevas dentro de tu alma, si no los yergue tu alma ante ti.


Pide que el camino sea largo. Que muchas sean las mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca vistos antes. Detente en los emporios de Fenicia y hazte con hermosas mercancías, nácar y coral, ámbar y ébano y toda suerte de perfumes sensuales, cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. Ve a muchas ciudades egipcias a aprender, a aprender de sus sabios.


Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino sin aguantar a que Itaca te enriquezca.


Ítaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada que darte.


Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya, qué significan las Ítacas.



A veces no se trata de algo nuevo, solo se trata de que llegue a ti algo que ya se ha dicho hace años, porque desde hace años estamos en busca de estar aquí, de que las cosas mejoren, de vivir el momento, de respirar vívidamente, de amar, de ser feliz, de vivir.


Quizás aún te falta para llegar a sentir y estar tal y como tu alma desea; sin embargo, hoy es un día mejor que ayer.


“Que la luz y el amor de Dios iluminen tu camino cada día”

Avril Ramírez

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