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EL MES DE LOS MILAGROS

Actualizado: 10 dic 2022

por Fernanda Barroso

Diciembre es considerado en muchas tradiciones,- desde la astrología, la Kabbalah hasta la religión-, como un mes mágico. Un mes en el que todo es posible. Un periodo en el que el amor literalmente está en el aire. Ese amor fraterno que nos permite desde nuestra alegría y gozo, conectar con el otro. Ese sentimiento que nos incita a vivir en paz y a desear lo mejor para los demás. Me parece que en esta etapa del año comprendemos, consciente o inconscientemente, la belleza que encierra el honrar al otro; la verdad de que si tú estás bien, yo estoy bien. Esa gran verdad que olvidamos por costumbre, por enseñanza o por ego y que en este maravilloso mes hacemos de lado para dar, para hacer el bien. Nace espontáneamente esa necesidad de dar. Lo hacemos con cosas tan sencillas como sonreír a un extraño, saludar al vecino, besar a nuestro ser querido al despertar. Espontáneamente compartimos nuestros recursos con otros, incluso desconocidos, porque todos merecemos un hermoso diciembre. Los parabienes y bondades están en nuestras palabras orales y escritas; en lo que leemos, en lo que vemos y comemos. Nos nutrimos de amor y la luz que se manifiesta en los adornos, en los parques en nuestro árbol, nos cala hasta el alma. Nos impregna de esa esperanza que por sí misma genera la luz. Y brillamos.

Te invito este mes a reconocer en ti esta luz, reconocer este sentimiento que te llena el alma y te motiva a la paz, que motiva a la unión, a perdonar a quienes te han lastimado. Este mes deja los rencores de lado y date la hermosa oportunidad de vivir desde el amor y el presente. Que todo lo pasado sea eso, PASADO, y sólo una referencia de aprendizaje y crecimiento, no de rencor y retroceso para ti. Démonos el maravilloso regalo de vivir en alegría, en paz y en armonía. Y te invito a que este sentimiento que te inunda el pecho de esperanza, alegría, gozo y al tiempo te ilumina la cara con una sonrisa sea el motor para comenzar por nosotros mismos.

No me gusta mucho el "date permiso", el "date la oportunidad"... me gusta más "date el regalo", obséquiate a ti mismo, date esa belleza a ti primero. Lo mereces. Reconoce que mereces amor, perdón, paz, abundancia.

Así que en este mes te invito a darte el maravilloso regalo de perdonarte por lo que tu consideras tus faltas, tus omisiones.

Perdónate por los sueños a los que les has "fallado", perdónate por los rencores que has acumulado, perdónate por dejar de vivir con belleza y por sumirte en "hubieras" y oscuridades.

Date el regalo de que la luz ilumine tus sombras en la justa medida y veas que  éstas no son tan grandes ni tan trágicas como creías. Recuerda en todo momento que a mayor luz proyectada, más definida la sombra. Es mi deseo para tí y para mí que podamos ver con claridad nuestras sombras, reconocerlas, abrazarlas y transformarlas, si ese es tu deseo, o vivir con ellas en armonía. Más libres. Más plenos. En nuestra belleza.

Y después de este perdón personal, te invito a que te ames conscientemente. Una manera en la que a mí me ha funcionado, es pensar cómo le hablo a un ser querido, cómo lo aconsejo, como me dirijo a él, como le abrazo y las palabras de amor que le digo. Te invito a que lo hagas. Al tener ese sentimiento en tu corazón, ahora dirígete a ti ese amor. Háblate con comprensión, con respeto, con ternura incluso. Abrázate. Mírate al espejo con atención, con agrado, con gratitud. Sonríete. Estás vivo. Estás aquí. Y hoy puedes hacerlo diferente. Elige ser luz, ser paz, ser alegría, ser belleza. ELIGE.

Elige y observa como los milagros suceden así, ante tus ojos.


Quiero para tí y todos quienes amas abundancia, amor, paz, belleza y alegría de vivir. Y que el mes de los milagros se manifieste y acompañe cada día de tu hermosa vida.


Con mucho amor y gratitud.


Fernanda Barroso

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