La Divinidad que habita en mí

POR FERNANDA BARROSO




Namasté: “La Divinidad que habita y mora dentro de mí, se inclina y honra a la Divinidad que habita y mora dentro de ti”.


Me inclino ante tu divinidad y te honro como a mí mismo…

Como a mí misma… ¿¿¿como a mí misma???


¿Y cómo es que me honro a mí misma? ¿Cómo es que mi ser, mi esencia es venerada todos los días, en todo momento, por mí misma? ¿De mí para mí? ¿En verdad honro cada día mi vida y me reconozco como un ser divino?


Pienso que una de las lecciones más grandes que la Pandemia ha venido a enseñarnos es recordar que todos somos uno. Que lo que le sucede a uno afecta al otro; que si yo estoy sana, tú estás sano y más profundo aún: que si tú elevas tu energía, sostienes la mía. Esto puede resonar en nuestra mente, podemos incluso pre-sentirlo en nuestros corazones…pero… ¿y en la práctica?

Los seres humanos somos seres de hábitos y de costumbres; actividades y conductas que nos permiten llevar una vida ordenada y quizás lograr algunos objetivos planteados ya sea por nosotros o por la sociedad. Pero qué sucede cuando nos automatizamos tanto que olvidamos el porqué de nuestro diario actuar. Nos volvemos tan rígidos que perdemos, no el enfoque, -sabemos muy bien a dónde vamos-, perdemos el origen: desde dónde estamos haciendo todo. Nos llenamos de actividades para los otros, responsabilizamos o culpamos a los otros, generalmente de manera inconsciente pero sí muy cómoda, para tener justificación de no vivir nuestra vida como queremos sino “como podemos”. Y entonces ni honramos al otro, ni a nosotros mismos, ni honramos nada… ¡y mucho menos a la divinidad! Nos diluimos…Y no disfrutamos lo más valioso: el trayecto…que no es otra cosa que el PRESENTE.


Y así, es en este regalo, en nuestro presente que se crea y se recrea la vida; es en nuestro aquí que nos habitamos; es en nuestro ahora que actuamos…o no.

Vivir desde el Ser para después hacer. Y una vez haciendo Servir a nuestra propia vida… Servir a los demás.

Ser y Servir, dos enseñanzas que nos ha dado nuestro querido maestro Jivan, enseñanzas a practicarse en Prema; dos prácticas fundamentales que una vez que los vamos descubriendo, comprendiendo y aplicando nos re-conocemos; vivimos una vida con propósito y caminamos a una mejor versión de nosotros mismos: nos honramos, honramos nuestra divinidad.


¡Namasté!

Mi divinidad se inclina ante tu divinidad…



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