REGRESANDO AL HOGAR

Actualizado: nov 4

POR FERNANDA BARROSO



En esta temporada en que, de acuerdo con nuestras hermosas tradiciones de Día de Muertos, los portales comienzan a abrirse y los velos se hacen delgados dando paso al recuerdo y reviviendo a nuestros antepasados, a quienes ya no están en este plano; aquellos quienes nos amaron y a quienes en vida amamos… aquellos que en nuestra memoria viven.

Se dice que cuando alguien muere, su espíritu, su Ser, deja el cuerpo físico para regresar a la Esencia de todo. A mí me gusta imaginarlo como aquél cuento que nos contó mi maestro Jivan, en el que nos hace pensar en nosotros mismos como gotas de agua: sí únicas, hermosas y aún así hechas con la misma esencia: agua. Gotas de agua que al cumplir su ciclo, -o varios ciclos-, regresan a fundirse con el mar…con el océano de vida.

Percibirnos como un todo, nos permite soltar poco a poco los apegos a las personas amadas, asimilar el no volver a verlas, el no escuchar más los consejos de aquellos que marcaron nuestras vidas y es entonces que, con amor y paciencia, pasamos del dolor indescriptible de una pérdida física a la revelación de todo aquello que nos han sumado a nuestras vidas. Y es que nosotros somos la sumatoria de las historias de los nuestros; somos el producto de las enseñanzas de quienes pasaron por nosotros dejando una enseñanza, una huella y somos cada día una manifestación, nuestra, sí, -individuos únicos como la gota-, pero también de Éstos, de Aquellos y de Quienes vendrán y vamos así, viviendo nuestras vidas conteniendo y manifestando la grandeza del Mar. Y caemos en cuenta de que también nosotros enriquecemos vidas, forjamos historias, nos entrelazamos: somos el Océano. Somos Inmensidad. La Eternidad contenida en un instante.

Y regresan Ellos, esos que ya no están, a través del amor y del recuerdo; reviven en las anécdotas y se perpetúa su vida en quienes no los conocieron y así celebramos la muerte honrando la vida… Y Ellos vuelven. Vuelven a su hogar en la tierra y vuelven a su hogar en la inmensidad… mientras que nosotros, aquí, practicamos ese retorno a la inmensidad; día a día, nos habitamos; nos vivimos y practicamos ese retorno del Ser, practicamos Regresando al Corazón… Regresando al Hogar…

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